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13 December 2017
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La importancia de un buen masaje linfático manual

El drenaje linfático manual (DLM) es una técnica de masaje que, mediante unos precisos movimientos manuales suaves, rítmicos y con la presión justa en la dirección de los ganglios linfáticos, moviliza la linfa del organismo favoreciendo su circulación y, con ello, mejorando el drenaje. Por eso es especialmente reconocido a nivel corporal para combatir la retención de líquidos.

Pero lo cierto es que sus beneficios van mucho más allá: mantiene y estimula la regeneración celular, desintoxica el organismo y potencia el rejuvenecimiento y el equilibrio del sistema nervioso, activa la circulación sanguínea, mejora la microcirculación, es eficaz para combatir la celulitis, sirve para tratar las piernas cansadas, los edemas e incluso ayuda en los procesos de cicatrización, quemaduras, otitis, resfriados, catarros, bronquitis y hasta migrañas, vértigos y cefaleas. Además, sus resultados no son sólo físicos, puesto que contribuye a reducir los niveles de estrés, relaja y aumenta la energía.

No es un método reciente ni mucho menos, lo inventó y desarrolló el Dr. Emil Vodder en el año 1935 y el matrimonio Wittlinger, alumnos y colaboradores del creador, le dieron la popularidad definitiva creando, en 1971, la Escuela Internacional Dr. Vodder Schule en Austria.

Aunque aparentemente puede resultar una técnica sencilla, la realidad es que es un procedimiento muy estudiado y basado en un detallado conocimiento anatomofisiológico del sistema linfático. Los movimientos deben realizarse correctamente aplicándolos en la dirección, con la lentitud, presión y ritmo perfectos. Son casi como una caricia. Estas maniobras desplazan la linfa y el líquido intersticial desde la zona donde se ha ido acumulando hacia una especie de “desagüe” como son los ganglios linfáticos y de allí a su evacuación normal hacia el torrente venoso. El resultado de esta cuidada maniobra manual es que se consigue que la linfa avance hasta un 40% más rápido.

Los empujes se hacen en dirección y sentido de los desagües de los diferentes cuadrantes linfá ticos que suelen ser hacia donde se hallan los ganglios linfáticos regionales. Las presiones tangenciales de empuje tienen un cierto recorrido circular, elíptico o espiral, según los casos, con las presiones de tipo circular se ejerce un estiramiento longitudinal y transversal de los vasos linfáticos subyacentes y parte de los vecinos, lo cual favorece su automatismo y hace que transporten más líquido.

Por eso, está especialmente recomendado en tratamientos corporales para mejorar la circulació n sanguínea, las piernas cansadas e hinchadas o en el tratamiento de la celulitis. En el cuerpo puede realizarse en brazos, abdomen, zona dorsal, zona lumbar, glúteos y piernas.

Pero sus beneficios se extienden más allá del cuerpo, aplicado en rostro y cuello es una manera extraordinaria de activar la circulación y favorecer la eliminación de las toxinas retenidas formando hinchazones. El resultado es una mejora inmediata de la calidad de la piel, se eliminan los restos de cansancio del rostro y se produce una mejora notable en las bolsas de los ojos. También, tonifica los músculos faciales ayudando a que no se formen arrugas. Pero, además, es muy útil en el tratamiento del acné, la rosácea, la dermatitis perioral o el eritema facial persistente, unidos todos a procesos inflamatorios que el drenaje linfático manual mejora.

Asimismo, es muy utilizado como complemento en tratamientos de medicina estética y en los procesos postoperatorios en caso de intervenciones de cirugía plástica tanto faciales como corporales (liposucciones, abdominoplastias, prótesis de pecho, blefatoplastias, rinoplastias…). En estos casos se utiliza porque ayuda a acelerar la curación de los tejidos, favorece la eliminació n de medicación y anestesia utilizados en la operación, evita que se produzcan edemas o acelera la reabsorción de éstos, reduce la inflamación y el dolor, mejora la cicatrización, favorece la retracción de la piel, etc.

Y, también, tiene una importante función terapéutica en el campo de la oncología para el tratamiento del linfoedema, el edema que puede ocurrir en el brazo, la mama o la pared torá cica como resultado de la cirugía por cáncer de mama o la radioterapia. Sus maniobras suaves e indoloras lo convierten en la técnica perfecta para activar la circulación de la linfa y de este modo que no se estanque ni se sature de sustancias de desecho o gérmenes nocivos.

Es importante señalar que el drenaje linfático manual no es comparable a la presoterapia. La presoterapia solo drena la retención de líquidos que haya en nuestro cuerpo, mientras que el drenaje linfático manual aparte de drenar esos líquidos, elimina las sustancias de desecho y toxinas que se van acumulando, obteniendo un resultado más eficaz y completo. El drenaje linfático manual drena tanto el líquido intersticial como las proteínas, mientras que la presoterapia sólo drena el líquido intersticial.

El drenaje linfático manual está absolutamente contraindicado en pacientes con enfermedades graves como trombosis, flebitis, tromboflebitis, infecciones agudas, descompensación cardiaca, varices tortuosas y con relieve o cáncer. Y, asimismo, hay que valorar con el médico su uso en pacientes con inflamaciones crónicas, cáncer tratado, hipotensión arterial, insuficiencia renal crónica.

Información:

Oxigen
www.oxigenbellesa.com
Revista Vida Estética – Edición Julio/Agosto 2017

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