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24 August 2017
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Los alimentos aliados para un bronceado perfecto

El verano es una época idónea para tomar el sol. Nos da un bonito color de piel que nos favorece y estimula la síntesis de vitamina D. Pero hay que tomarlo de manera racional y moderada, pues puede causar efectos indeseables como el cáncer de piel, el envejecimiento prematuro de la misma, arrugas, manchas o quemaduras solares, entre otros. 

La salud y el buen estado de los órganos dependen, en gran parte, de la alimentación y la hidratación. La piel es el órgano más grande del cuerpo y refleja sin tapujos la carencia de vitaminas, minerales, oligoelementos, proteínas o agua. Para mantenerla sana, luminosa, tersa y prevenirla de un envejecimiento prematuro debemos optar por una correcta hidratación y una dieta variada y equilibrada donde abunden las frutas, hortalizas y las verduras así como las proteínas, fibra, agua y grasas esenciales.

La mayoría de nosotros buscamos broncearnos durante el verano. Nos vemos más guapos y jóvenes y nos sube la autoestima. Pero para conseguir un bronceado parejo y bonito, la piel debe estar saludable antes de comenzar a exponerla al sol. Hay que exfoliarla e hidratarla en profundidad, pasos que nos permitirán tener la piel suave, tersa, sin células muertas y con una textura uniforme y lisa. Para broncearnos de forma progresiva y uniforme es recomendable seguir una serie de consejos prácticos. Entre ellos, utilizar cosméticos adecuados al tipo de piel y a la temporada del año, realizar exfoliaciones periódicas, masajes, utilizar cremas, sérums y fotoprotectores y, por supuesto, cuidar la alimentación.

¿Cómo conseguir un buen estado de la piel? ¡Sigue los consejos de nuestra experta!

  • Mantener una correcta hidratación (toma de líquidos): en forma de agua, agua con gotitas de limón, bebidas isotónicas, caldos vegetales, infusiones, zumos de frutas y/o verduras, licuados vegetales, granizados, etc. El agua es primordial para la vida y para la salud. Tomar agua en la cantidad adecuada para mantener una buena hidratación resulta esencial. Se debe tener en cuenta que el ambiente, la temperatura, la exposición al sol o la actividad física condicionan la cantidad que se debe ingerir. Beber 8 vasos de agua al día y aplicar crema a la piel es lo recomendado de forma general.
  • Llevar a cabo una dieta completa, sana, variada y equilibrada: hay que evitar las dietas drásticas o desequilibradas. Un déficit calórico o nutritivo en la dieta desvitaliza la piel y la envejece.
  • Descanso suficiente y reparador: se deben dormir las horas suficientes para descansar bien y favorecer el proceso de regeneración celular de la piel.
  • Seguir unos hábitos saludables: no consumir alcohol, ni cafeína, ni fumar (el tabaco elimina la vitamina C del cuerpo). La piel se escurece con los malos hábitos.
  • Disminuir el consumo de grasas saturadas, sal y azúcares: embutidos, bollería industrial, fritos, rebozados, salsas, comidas rápidas y precocinadas, dulces, golosinas, refrescos… Este tipo de sustancias son vasodilatadoras y empeoran la circulación sanguínea, con lo que llega menos oxígeno a las células de la piel, repercutiendo negativamente en su luminosidad, tersura y vitalidad.
  • Si apetece picar algo entre horas se debe optar por: frutos secos (avellanas, almendras, nueces), frutas secas (ciruelas pasas, higos, pasas, orejones…), fruta natural (pieza entera, brocheta, compota…), lácteos descremados, verduras y/o hortalizas crudas (pepino, zanahoria, tomates cherry…) o una gelatina light, por ejemplo.

Estos tentempiés ligeros resultan mucho más nutritivos, sanos y saludables para nuestra piel que los dulces, la bollería, los embutidos y las golosinas.

  • Cocinar preferentemente con aceite de oliva: es una fuente valiosa de vitamina E, provitamina A, grasas monoinsaturadas y diferentes antioxidantes. Por otro lado, es importante incluir alimentos que contengan vitamina E, con un gran poder antioxidante y cicatrizante. Es fundamental para la reparación de las alteraciones producidas por el sol sobre la piel. Los aceites vegetales (de oliva, de girasol o de soja), el germen de trigo, semillas de lino, maíz, aguacate y yema de huevo son ricos en esta vitamina.
  • Evitar lo máximo posible las grasas saturadas de origen animal: la mantequilla o la margarina en exceso resultan perjudiciales para la piel y la salud.
  • Hay que decantarse por alimentos de temporada: cuanto más frescos sean, mayor será el aporte de vitaminas, minerales y oligoelementos.
  • Es importante que en las comidas de verano haya algún producto integral como el pan, los cereales, el arroz o la pasta. La vitamina B que aportan los productos integrales hidrata la piel internamente y permite que el bronceado se note más rápido.
  • Hay vegetales (frutas, hortalizas y verduras) que aceleran el proceso de bronceado y que a la vez protegen la piel de la radiación solar. Los zumos de frutas, batidos o licuados vegetales variados y coloridos también son aconsejables para ayudar a la piel a broncearse. Por ejemplo: zumo de tomate y menta, zumo de zanahoria, papaya y naranja, etc. Si lo que se desea es acelerar el bronceado, entonces se puede optar por aquellos zumos que sean de zanahoria, calabaza, tomate o arándanos combinados con otras frutas.

La zanahoria, el melocotón, el mango, el albaricoque, el melón, las fresas, las cerezas, la papaya, la sandia, la frambuesa, el tomate, el brócoli, la calabaza, la remolacha, las espinacas o la lechuga, entre otros, son alimentos que aceleran el bronceado porque contienen betacarotenos, pigmentos precursores de la vitamina A. Esta mejora la tersura de la piel, la protege de la radiación solar y del envejecimiento. Conviene empezar con ellos quince días antes de tomar el sol y tomarlos durante todo el periodo de verano en abundancia. 

Existen otros vegetales esenciales por su alto contenido en vitamina C. Tienen propiedades antioxidantes, refuerzan el sistema inmunológico y ayudan a tener una piel luminosa. La vitamina C se encuentra en la naranja, el limón, la mandarina, el pomelo, el kiwi y fresa, entre otros. También está en vegetales como la coliflor, la col, soja, la patata, los tomates, el perejil y los pimientos. 


Para prolongar el bronceado son fundamentales los ácidos grasos. Los ácidos grasos omega 3 presentes en los aceites vegetales, el pescados azul (salmón, atún, sardinas, caballa, anchoas…) y los frutos secos (nueces, avellanas…) hidratan la piel y le dan elasticidad y belleza.

  • Hay minerales esenciales que no se deben olvidar incluir en la alimentación. Nos referimos al hierro y al cobre, ideales para obtener un buen tono de la piel y evitar la celulitis. Estos minerales están presente en las lentejas, la carne roja, las almejas y los mejillones, entre otros. El azufre, el zinc, el selenio (cereales, germen de trigo) y el manganeso son otros minerales que también hay que tener en cuenta.

Así pues, con una alimentación variada y equilibrada, una correcta hidratación, una exposición solar moderada y un uso correcto de fotoprotectores, podrás lucir una piel perfecta y un bronceado precioso y saludable.

 


Información:
Dra. Montse Folch

Hospital Quiron Teknon

C/ Vilana 12 – cons. 147

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Tfn. 933 933 147

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