Últimas Noticias
Hoy
13 December 2017
cuidados-piel-rostro-a-tu-salud_preview

A flor de piel: Cómo combatir la sensibilidad cutánea de una vez por todas

Las cifras de la sensibilidad

Un amplio abanico de pieles se ven afectadas cada día por problemas de sensibilidad cutánea. Una molestia que se ha convertido en prioridad absoluta para muchas firmas cosméticas y centros dedicados a la salud de la epidermis, que buscan soluciones a un problema que no deja de crecer y que además se ve acrecentado por factores como la polución urbana, los choques estacionales, el uso de sustancias químicas agresivas en formulaciones cosméticas o un ritmo de vida atacado por altos niveles de estrés.

Según Aurora Guerra, autora de De la mente a la piel, las personas con problemas cutáneos tienen un 20% más de alteraciones psíquicas que la población general.

En los últimos 30 años los problemas de sensibilidad cutánea se han triplicado. El 31% de los españoles padece algún grado de dermatitis, mientras que según la AEDV la dermatitis de contacto es ya una realidad que afecta a aproximadamente un 1,5% de la población. Se habla de eccema urbano, un fenómeno cutáneo causado por el estilo de vida occidental que somete a su piel a toda clase de torturas – de la macropolución de las grandes urbes al festín de productos químicos a los que exponemos a nuestra piel.

Según un estudio de Enviromental Corning Group, una mujer puede llegar a someter a su dermis a más de 168 químicos cada día. Los casos de acné adulto ya afectan sólo en España al 12% de la población femenina y el 3% de la masculina según la AEDV, cifra que aumenta al 80% si hablamos de acné adolescente.

Soluciones contundentes: un pH cutáneo feliz y una piel que respira

Frente a este incómodo enemigo cutáneo mantener un pH cutáneo fortalecido es clave indispensable para que la sensibilización epidérmica no se produzca. La razón es sencilla; el manto hidrolipídico necesita disfrutar de unas defensas siempre alerta, dado que es el encargado de generar un escudo de protección entre la piel y su hábitat, para que esa barrera permanezca siempre alerta, el pH de nuestra piel tiene que situarse en cifras comprendidas entre 4.5 – 5.75, lo que significa que, de forma natural, nuestra piel es ligeramente ácida. Si estos balances fluctúan demasiado o simplemente se disparan hacia valores más alcalinos; es el momento de actuar. Como profesional de la piel, considero básico atajar el problema empezando desde cero, es decir con oxigenando del tejido para que la piel respire y consiga reponerse. Una buena oxigenación del rostro es una restauración imprescindible para la salud, y tiene que ser el punto de partida de cualquier tratamiento y ritual cosmético. A las personas que pasan por mis centros, siempre se lo explico con la siguiente metáfora; imaginemos que queremos pintar de nuevo la pared de nuestro salón; para que quede bonita, uniforme y nos dure, hay que sanear su superficie, sino el resultado es nefasto y poco estético. Para eso sirve exactamente una buena oxigenación, para reparar el tejido y que nuestra piel pueda mejorarse en condiciones óptimas.

Combatir la sensibilidad cutánea con tres gestos cotidianos

1. Despídete de la cosmética alcalina
Uno de los principales factores de debilitamiento del pH y, por tanto, del aumento de sensibilidad en nuestra piel, es precisamente la cosmética que utilizamos. Muchas formulaciones abusan de sustancias con una tasa alcalina alta y sin darnos cuenta, estamos debilitando el manto ácido del tejido. En general estos niveles se especifican en el embalaje de cada producto, por lo que mantener el factor alcalino lejos de nuestra piel es sencillo.

2. Protégete contra los cambios bruscos de temperatura
La piel es muy frágil ante los cambios de temperatura, ya que con éstos la deterioran y sensibilizan mucho. Por eso nuestra piel sufre en forma de eccemas, granitos y otras afecciones con más persistencia durante los cambios de estación. La clave para que esto no suceda es nutrir nuestro neceser con un ritual centrado en fortalecer el tejido. ¿Los mejores aliados? Los sérums y sueros de origen natural, que además de aportar ese escudo extra contra los factores externos, nos ayudan a combatir otros problemas estéticos como la flacidez, la falta de luminosidad o las arrugas embrionarias, porque penetran en capas más profundas de la epidermis.

3. Mima tu pH con una limpieza en profundidad
Si limpiamos la tez en profundidad, la piel respira, la microcirculación sanguínea es muchos más fluida y de esta manera, estamos dándole a nuestro pH una buena dosis de vitalidad sin que sean necesarias medidas de rescate más agresivas. La oxigenación, además, es una clave imprescindible para restaurar la salud del rostro, ya que mejora los procesos de cicatrización epidérmica y fomenta la producción de colágeno. Es un básico que garantiza luz, vida y salud a nuestro rostro. Así que, tanto en casa como en cabina, ¡sí a la limpieza!

Información:

Cristina Galmiche
Directora Centros Médico-Estéticos Cristina Galmiche
Ibiza, 35
28009 Madrid
www.cristina-galmiche.com

Revista Vida Estética – Edición Octubre 2017

POST PUPULARES