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19 August 2017
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Protectores solares: nuevas fórmulas de salud y belleza

Los protectores solares han pasado en los últimos años de ser un producto cosmético a ser el mejor elemento preventivo de la salud de nuestra piel. Los daños que inciden en ella debido a la exposición solar son largamente conocidos por todos y nadie duda que el principal causante del envejecimiento y de enfermedades graves como el melanoma es el sol.

España es uno de los países del mundo que más ha investigado sobre este tema y también de los que más conciencia tiene sobre los efectos nocivos de una protección insuficiente. Los datos así lo demuestran, ya que la venta de fotoprotectores en nuestro país aumentó el año pasado en un 9% respecto al anterior.

Sin embargo, a la hora de elegir un protector solar deberíamos tener en cuenta algunos aspectos cómo el tipo de filtros empleados y adecuar el nivel de protección a las características de cada tipo de piel.

Los filtros solares pueden ser:

  • Físicos: las denominadas pantallas totales que actúan reflejando toda la radiación solar e impidiendo que penetre en la piel y produzca enrojecimiento o quemaduras. Los componentes que se suelen usar son el óxido de zinc, el dióxido de titanio, el carbonato cálcico (mica) y los compuestos de magnesio.
  • Químicos: absorben la radiación solar y la transforman en otro tipo de energía no nociva para la piel, dando lugar a los Factores de Protección Solar (FPS). Las sustancias empleadas son derivadas del ácido paraaminobenzoico (PABA), salicilatos, cinamatos, benzofenonas, bencimidazoles, antralinatos y derivados terpénicos.
  • Biológicos: se trata de compuestos antioxidantes, que contrarrestan los daños que causan en las células de la piel las radiaciones del sol. Los más frecuentes son las vitaminas A y E.
  • Mixtos: son filtros que combinan los componentes anteriores, por lo tanto, protegen la piel de varias formas y ofrecen mayor protección.

Los fotoprotectores presentan diferentes texturas (gel, crema, aceite, emulsión…) que también deberemos tener en cuenta. Cuanta más textura, mayor penetración, permanencia y, por tanto, será necesario reponerlo con menos frecuencia. Además, el índice de protección FPS debe ser superior a 15 FPS.

Para obtener una prevención óptima los filtros solares deben ser mixtos o de amplio espectro y deben proteger frente a los dos tipos de radiación: UVB y UVA. En caso contrario, solo resguardan de las quemaduras solares (las radiaciones solares tipo UVB), pero no frente al cáncer de piel (producido principalmente por las radiaciones UVA o ultravioleta).

Cada año la industria cosmética invierte más de 120 millones de euros en investigación y desarrollo y se esfuerza en mejorar su eficacia. Asimismo, los laboratorios han apostado por sofisticar las fórmulas y hacerlas multifuncionales, por tanto, mucho más atractivas, ya que, además de fotoprotección, incorporan acciones cosméticas.

Es conocido que los rayos UVA y UVB son los responsables en un 80% del envejecimiento cutáneo, por lo que algunas fórmulas incorporan ingredientes antioxidantes como el aceite de semilla de uva o la vitamina E para combatir la formación de los radicales libres.

 Otros protectores inciden en recuperar los niveles de hidratación cutánea perdida debido a la exposición solar con la inclusión en su fórmula de aloe vera, esteroles de soja y escualeno, un activo procedente del aceite de oliva, que logran mantener unos niveles óptimos de hidratación. Para contrarrestar los efectos perjudiciales del sol algunos productos postsolares también incluyen activos antiedad, lenitivos y emolientes que restablecen la hidratación y calman la piel enrojecida.

Otra consecuencia indeseable de la acción solar es la hiperpigmentación o la aparición de manchas que pueden ser corregidas o atenuadas mediante sustancias como el ácido glicólico o la vitamina C. Con su aplicación conseguiremos aclarar y unificar el tono de la piel y defendernos del sol.

Algunos protectores optan por combinar su acción protectora con la estimulación del bronceado, incorporando ingredientes como el extracto de raíz de regaliz (ácido glicirretínico) que estimula la producción de melanina.

También pueden utilizarse a la vez como maquillaje, lo que permite conseguir el aspecto deseado de la piel en un solo paso.

A ello se añade, combatir la celulitis a través del extracto de plancton o reafirmar el contorno de nuestra silueta, gracias a formulaciones completas y sofisticadas que añaden un plus al producto.

La necesidad de protegernos ha estimulado a las marcas cosméticas a desarrollar productos más completos que se complementan con las rutinas o tratamientos diarios de belleza. Una forma de atraer al consumidor y mejorar la salud de su piel.